MEDITAMOS DE MIL FORMAS DIFERENTES

Las prácticas meditativas nos aportan consciencia y presencia. Meditamos con la mente y con el cuerpo, individualmente y con los otros. Desde la música y el movimiento más loco y celebrativo hasta el silencio más calmado, desde el cerrar los ojos en mi lugar en el mundo hasta el unirme estrechamente con el otro.

Con una sucesión de meditaciones hacemos un pequeño recorrido de profundización en la consciencia. Usamos nuestra energía para explorar la esencia de esa persona que vive debajo de la máscara en la que tanto invertimos, y que a diario nos oculta y nos protege.

En nuestras meditaciones lo incluimos todo. La palabra, la música y el silencio, la quietud y el movimiento, la emoción y el pensamiento, el individuo y el grupo, la mente y el cuerpo. No hay dualidad, no hay exclusión. Todo es vida, vida es todo.

En nuestra vivencia del Tantra hay facilitadores y participantes, pero todos somos a la vez discípulos y maestros: es la experiencia compartida la que nos transforma.

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